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Te guste o no, hay que adaptarse.

Qué chévere ser joven. No hay mucho pragmatismo. En la mayoría de los casos no pagas impuestos directamente, no tienes una empresa que sostener, no tienes empleados dependiendo de ti y muchas veces el sistema está diseñado para que tu principal preocupación sea estudiar, salir de fiesta, enamorarte y vivir. Solo vivir. Eso, claro, en un escenario medianamente civilizado. Pero, ¿qué pasa cuando tienes siete años y ya sabes que un producto tan básico como el papel higiénico empieza a faltar? Cuando antes alcanzaba para el pancito del desayuno y después ya no tanto. Cuando la mantequilla se convierte en margarina y la margarina se convierte en "lo que haya". Ese tipo de cosas te marcan. Te guste o no, empiezan a construir tu forma de ver el mundo... Por eso siempre me ha parecido curioso cuando se habla de "conciencia social" como si fuera una sola cosa, como si existiera una única manera correcta de preocuparse por los demás. Yo no estoy tan seguro. Porque el que s...

Y volví a abrir el chat...

En algún momento me caíste muy bien. En algún momento de verdad disfrutaba hablar contigo. Eras casi que la única persona con la que podía hablar a las tres de la mañana de cualquier cosa, sin filtros, sin sentir que estaba molestando, sin tener que pretender algo contigo. Simplemente hablar. Compartir música, contarnos el día, reírnos por cualquier bobada. Hasta había pensado en regalarte cosas algún día, no porque quisiera conquistarte, sino porque sentía que habías llegado a ser alguien muy importante para mí. Y es raro... porque poco a poco empezaste a abrir partes de ti que, sinceramente, siento que no cualquiera conocía. Me hablaste de cosas que te dolían, de pensamientos que guardabas, de miedos, de heridas. Yo valoré mucho esa confianza. Nunca lo vi como un chisme ni como información cualquiera. Lo guardé porque venía de alguien que apreciaba. Por eso también me animé a contarte cosas muy personales de mi vida. Cosas que casi nadie sabía. Pensé que estaban seguras contigo. Con ...

Por ese hijo de puta.

Por ese hijo de puta tuve que reconstruir mi vida aquí. Lejos. Por ese hijo de puta me alejé de mi familia. Por ese hijo de puta no crecí jugando con mis primos. Por ese hijo de puta no pude abrazar a mis abuelos. Por ese hijo de puta no tengo ni un pasaporte. Por ese hijo de puta vi cómo mis amigos se quedaban y yo me iba. Por ese hijo de puta mis sueños tuvieron fronteras. Por ese hijo de puta aprendí a sobrevivir con miedo. Por ese hijo de puta crecí más rápido de lo que debía. Por ese hijo de puta vi cómo el país que amaba se desmoronaba. Por ese hijo de puta mis alegrías se hicieron a medias. Por ese hijo de puta aprendí a decir adiós antes de tiempo. Por ese hijo de puta la esperanza a veces duele más que la realidad. Por ese hijo de puta la vida me exigió ser más fuerte de lo que quería. Por ese hijo de puta cada logro sabe a triunfo robado. Por ese hijo de puta los abrazos se cuentan y no se dan. Por ese hijo de puta la justicia es un papel que no pesa nada fren...

Que bonito es...

Qué bonito es esperar más… pero no de otra persona, sino de uno mismo. Esperar más serenidad, más madurez, más días donde las cosas simplemente fluyen. La paz también es eso: mirar atrás sin rencor, mirar el presente con gratitud, y mirar el futuro sin prisa. Hay algo casi mágico en cuando la vida te devuelve una conversación que dabas por perdida. No vuelve la historia, no vuelve el caos, no vuelve el dolor. Vuelve la claridad. Vuelve la sensación de “ah, entonces no estaba loco, sí había algo pendiente”. Y de repente hablar ya no duele. Ya no pesa. Ya no arde. Solo fluye como si los meses se hubieran derretido en un segundo. Qué bonito es encontrar paz en esa sinceridad que antes no cabía entre dos. Pedir perdón sin culpa, entender sin reproche, reír un poquito sin miedo a abrir heridas. Qué bonito es escuchar que ambos la embarraron, pero desde la humanidad, no desde el veneno. Y más bonito aún es eso: saber que puedes verla, hablarle, sentir cariño… y mantener los pies firmes en tu...

¿Ballet? ¿Función?

Estos tres meses en Ballet Tierra Colombiana han sido un viaje intenso, raro y lleno de momentos que no me esperaba. Llegué con la ilusión de aprenderlo todo, pero también con el peso de ser “el nuevo”: no saber dónde pararse, depender de otros para ubicarse, dejarme arrastrar en medio de una coreografía para no perderme y, claro, recibir mis buenos regaños cuando las cosas no salían. En medio de eso, encontré calor en algunos profesores que te miran y ven el esfuerzo más allá de los errores, pero también entendí que no todos me verán como “Samu”; para muchos soy solo uno más. Con mi personalidad callada y tímida, encajar en un mundo donde todo es beso y abrazo no ha sido fácil. Muchas veces siento que observo desde afuera, como si estuviera viendo una película en la que aún no sé en qué momento entro del todo. Y aun así, poco a poco he ido encontrando mi lugar. Tal vez no soy el mejor, pero busco hacerlo bien. Aprendí que las caídas son parte del proceso, que la presión saca carácter ...

Red Bracelet

Me lo pensé dos veces antes de subir esto, pero igual… aquí va. Me preguntaron por qué no la odio, y la verdad no sé. Cada quien sana como puede. Yo no necesito borrar a nadie para seguir adelante. Para mí, sanar es vivir sin cargar piedras que no me sirven: sin rencor, sin quedarme pegado a lo que no funcionó. Sí, me dolió. Se tomaron decisiones que me dejaron hecho un ocho. Pero también hubo momentos hermosos, de esos que uno no puede negar sin traicionarse. Lo que fuimos tuvo su magia, y por eso mismo le deseo lo mejor. Que esté bien, que la vida le sume, que se encuentre, que crezca. Y sí… me moría de ganas de escribirle para su cumpleaños. De decirle un “¿cómo vas?” sin segundas intenciones, solo desde el cariño que todavía existe en mí. Pero nada… no era el momento. O tal vez yo ya no tengo espacio en su vida. A veces el silencio también es una forma de amor: no irrumpir, no tocar la puerta si ya no es mi casa, solo respetar desde lejos. La veo en sus videos y noto un cambio trem...

El esclavo que cuestionó a Dios

Lánzame. Destrúyeme. Desvanece lo que soy, si es eso lo que quieres. No me importa. No temo. Ya no me queda qué temer. Al principio creí en ti, ¿sabes? No por fe... no por amor... por obligación. Porque así me lo metieron en la cabeza, porque así me enseñaron, porque todos te nombraban y yo repetía.  Pero esa obligación se pudrió. Se deshizo como carne vieja. Y cuanto menos creía, menos queda de ti en mí. ¿Por qué? ¿Por qué no hiciste un mundo mejor? ¿Por qué nos diste tanta hambre, tanta guerra, tanto abandono? ¿Por qué los niños mueren con frío? ¿Por qué los hombres matan por un pedazo de pan? ¿Por qué los buenos se pudren en la miseria y los peores prosperan en oro? ¡Respónde! ¿Por qué nos condenaste a la necesidad? ¿A la enfermedad? ¿A los miedos? ¿Por qué este circo de dolor? ¿Por qué esta ruleta absurda? ¿Por qué unos nacen para sufrir y otros para pisotear? ¿Por qué esa maldita indiferencia desde las alturas? Me cansé. Me cansé de rezarte, de buscarte, de esperar señales...

Pre-final

Universidad Nacional, Bogotá. El sol cae tibio entre los árboles enormes, las hojas bailan con el viento, y las bicicletas zumban como parte del paisaje. Es uno de esos días donde el mundo parece respirar contigo. Hay un frío sabroso y mucha paz... Estoy en la cancha junto a Miche, riéndonos como pendejos mientras jugamos volley con otros dos compañeros. El balón va y viene, y entre cada punto que ganamos o perdemos, me doy cuenta de algo: estoy bien, tengo paz mental. Después de años arrastrando dolor como cadenas oxidadas… me siento ligero. No sabría decir si olvidé o no. Supongo que no. Pero ya no duele igual. Me relajé. Me reconstruí. Pasé el examen de la Nacional. Ahora estudio Ingeniería Química. Nada fácil, pero mía. Miche, como siempre en su viaje de loco brillante, estudia Ingeniería Petroquímica. Vivimos en un apartamento en Teusaquillo, medio vintage, con plantas que se niegan a morir y un gato callejero que adoptamos sin querer. Lo llamamos curiosamente atún porque si. Ya c...

Capítulo Final...

—A todas estas, ¿cómo te has sentido? —No he visto semejante nivel de descaro..¿Quieres saber? —Si —Créeme que Valentina, es duro. No ha sido fácil, para nada. Trato de seguir con mi vida, de mantenerme ocupado, de sonreírle al mundo como si nada pasara, pero hay momentos —especialmente en esas horas silenciosas de la noche— en los que todo se siente extraño, vacío. Es como si le hablara al aire, como si esperara una respuesta que no va a llegar, y esa sensación, esa hijueputa sensación de soledad, duele hasta los huesos. Y duele. Quizá desde afuera me ves tranquilo, normal, incluso “chill” en redes, como si no pasara nada, como si ya todo estuviera superado. Pero no sabes cuántas veces al día me obligo a actuar, a fingir que estoy bien, solo para no tener que dar explicaciones. Porque sinceramente, ni yo sé bien qué me pasa. Es como un enredo de emociones que no logro desatar del todo. Me río, sí, pero por inercia. Camino, hablo, respiro... pero todo me sabe a cartón. Como si estuvier...

Sin Daños A Terceros "La Fiesta"

  Sentido Común   Es curioso pensar en cómo las cosas se pueden acelerar exponencialmente. Un día, todo parece encajar perfectamente en su lugar, como si el universo estuviera alineado con nuestros deseos. Las conversaciones son triviales, las risas son sinceras, y cada gesto parece predecible. Pero basta un pequeño giro, un comentario casual, una palabra dicha sin pensar, para que todo cambie de repente. Ese momento, aparentemente insignificante, puede ser el punto de partida de una serie de eventos que se despliegan con la fuerza imparable de una avalancha, arrastrándote hacia lugares donde nunca imaginaste estar. Te encuentras cuestionando todo lo que creías conocer sobre los demás y, más inquietante aún, sobre ti mismo. Venía de un par de ensayos para una coreografía que estaba armando con un grupo. No recuerdo haber hablado de lo talentoso que soy en los medios artísticos, pero sí, me encanta bailar y tocar la guitarra. El dibujo no se me da muy bien, pero me defien...

+Locura -Tecnica

Enseñar y crear mundo en las personas ha sido, sin duda, el hilo conductor de mi vida. No importa el contexto ni el ámbito: si hay algo que puedo compartir, algo que sé o que siento con fuerza, lo entrego. Porque para mí, enseñar no es solo una transferencia de conocimientos; es sembrar mundos, construir universos enteros dentro de otros. Es ver cómo algo que empezó como una idea en mi mente se transforma en movimiento, en emoción, en energía pura dentro de otra persona. Hoy, puedo decir con una mezcla de orgullo, alegría y hasta un poquito de asombro, que estoy viviendo algo que siempre soñé: compartir la danza con grupos diversos, dirigirlos, guiarlos y ver cómo mis coreografías se vuelven reales. Y qué rico esa sensación de mirar una puesta en escena y pensar: "¡Damn! Esta coreo es mía, yo la monté, es una coreografía completa, redonda, con principio, clímax y final!” No se trata solo de contar ocho tiempos y hacer que la gente se mueva al ritmo. Se trata de llevar una idea des...

SIN DAÑOS A TERCEROS 2: Ahora el karma soy yo.

Como escritor, aprovecho los malos momentos para crear cosas hermosas. Así como Adele con sus míticos álbumes 19, 21, 25 y 30, yo también transformo el dolor en arte. Pero esta vez… la situación es más curiosa aún. No fue solo tristeza. Fue una tragicomedia con tintes de ironía, red flags con glitter y promesas con fecha de caducidad. Bueno, no hablemos de cosas hermosas, pensándolo bien… mi anterior libro, Sin daños a terceros, de milagro no salió con una denuncia. Recuerdo que vivía insultando a medio mundo con elegancia, eso sí. Y lo más irónico: muchos se sintieron identificados. Algunos hasta se ofendieron... sin haber sido mencionados. Sin daños a terceros 2 no viene a sanar nada. Viene a reírse del duelo, a jugar con el sarcasmo y a ponerle punto final a lo que ya no merece ni una coma. Disponible en 2026. Lo juro. Esta vez no porque duela… sino porque da risa. .

Unnamed

Suelo ser una roca cuando de sentimientos se habla. Pero créeme, la línea más delgada entre eso y la vulnerabilidad la rompe el amor. Porque es ahí donde me transformo. Es ahí donde todo se desmorona y se reconstruye al mismo tiempo. Donde mi armadura cruje, no por debilidad, sino porque ya no la necesito. El amor me desviste de mis miedos, de mis excusas, de mis frases a medio decir. Me convierte en un mar, cuando antes era piedra. Me convierte en fuego, cuando antes era hielo. Yo, que tantas veces preferí el silencio a decir “te extraño”. Yo, que disfrazaba ternura con sarcasmo. Yo, que aprendí a abrazar con los codos por miedo a usar el pecho. Me vuelvo otro. Me vuelvo yo, en estado puro. Crudo. Con los temblores que da el querer de verdad. Porque amar no es un verbo cómodo para quien ha vivido escondido tras fortalezas. Pero cuando llega… no pide permiso. Y qué bueno que no lo haga. El amor me hace escribir cosas que jamás diría en voz alta. Me hace buscar palabras donde antes solo...

La llamada del 17

Nunca olvidaré el día en que mi amigo recibió aquella llamada extraña. Era 2017, y éramos apenas unos adolescentes con demasiada creatividad y, quizá, un poco de tiempo libre. Todo comenzó con un número desconocido llamándolo y soltándole una amenaza disfrazada de advertencia: “Usted no sabe quién es mi papá, usted no sabe lo que tengo, lo que puedo hacer”. Puro discurso de matón barato. El problema es que mi amigo sí se lo tomó en serio. Estaba inquieto, nervioso, y decidió llamarnos a Lucas y a mí para contarnos. No podíamos quedarnos de brazos cruzados. Y si algo tenía claro, era que si alguien jugaba con nosotros, nosotros jugábamos mejor. La investigación fue rápida. Fuí a secretaria académica del colegio, un lugar donde se guardaban todos los documentos de los estudiantes: direcciones, nombres de los padres, credenciales, todo. Miré su carpeta y confirmamos lo que pensábamos: el tipo no tenía papá influyente ni poder alguno. Solo era un hablador con aires de grandeza. Y eso fue s...

Mi Historia

La vida regala nada. Si quieres algo, tienes que lucharlo, trabajarlo y ganarlo con sudor y esfuerzo. Y si algo he aprendido en estos años, es que no importa de dónde vengas, sino cuánto estés dispuesto a dar para llegar adonde sueñas. Mis padres son la prueba viviente de eso. No solo cumplieron con su deber de criarme, sino que me enseñaron a ser un guerrero, porque ellos lo son. Llegamos a Bogotá sin nada, sin nadie, con el miedo respirándonos en la nuca y la incertidumbre como compañera de viaje. Venezuela nos había dejado al borde del hambre, y aquí empezamos desde abajo, limpiando baños, trabajando sin descanso, aferrándonos a la esperanza de que un futuro mejor era posible. Mi mamá es ingeniera, con título y una carrera sólida, pero ¿crees que eso lo aceptaron de golpe aquí? No. Primero había que comer mierda a como diera lugar, igual que mi papá, que llegó a trabajar en una guardería cuyo ambiente era hostil y esclavista con él. A pesar de su formación y su esfuerzo, tuvieron qu...

El sonido del adiós.

Formar una banda fue una de las mejores cosas que me pasó en el 2024. Miguel y yo estábamos en nuestro último año, mientras que los demás integrantes aún tenían un camino por recorrer en el colegio. Entre ensayos, ideas locas y presentaciones, sentimos que habíamos creado algo especial. El año terminó, y con él vinieron cambios. Ya no estábamos en el mismo espacio, las dinámicas cambiaron y, como pasa en la música (y en la vida), algunas cosas toman rumbos distintos. No voy a negar que al principio nos costó asimilarlo. Cuando vimos que la banda seguía adelante sin nosotros, con nuevos integrantes y sin muchas señales de incluirnos, sentimos ese vacío inevitable que deja lo que alguna vez fue importante. Pero así es esto. La música sigue sonando, a veces con nuevos acordes, a veces con otras voces. Y aunque el panorama no es el que imaginamos al principio, lo que vivimos, lo que aprendimos y lo que creamos sigue siendo nuestro. No hay resentimientos, solo la certeza de que cada histori...

2024 Wrapped

2024 fue el año en que dejé de ser quien pensaba que era para convertirme en quien siempre quise ser: más libre, más humano, más yo. Hoy, 5 de enero de 2025, no puedo evitar sentir esa extraña y gratificante certeza de que hice las cosas bien el año pasado. Cerré el ciclo de la mejor manera posible, rodeado de las personas adecuadas.

Post 2017

De alguna u otra forma, cualquiera que me vea actualmente, diría que soy aquella persona lejos de ser vándalo, educado y muchos mas atributos positivos que probablemente hagan de mi, un caballero. Para nadie es un secreto que cualquiera que me conozca, ante los ojos de cualquier persona que me genere un interés, sea cual sea, seré la persona mas amable, fraternal, educada y muy seria. Obviamente cuando esa persona tiene algo bonito que ofrecer. Y hasta hoy, vivo cuestinandome qué clase de cambio tan extraño hice. Cuando tenía 12, mi ritmo de vida era bastante movido. (Por no decir que al menos 8 horas de mis dias las pasaba en las calles) yo iba de aquí para allá y de allá para acá en las casas de mis amigos para jugar cualquier cosa. Era un callejero total. Después de todo, no tenía ningun medio para distraerme mas que jugar en el patio de mi casa a armar y desarmar cosas como Neveras, aires acondicionados y muchos electrodomésticos más. A el dia de hoy, sigo recordando cada patraña q...

Gajes del bartender

Sí, soy bartender. No soy alcohólico; no tomo ni nada por el estilo. Muchos, por alguna razón, dicen que mi trabajo es muy "chimba" por vestirse elegante, agitar una coctelera y hablar decentemente. En parte lo es, pero casualmente me lo volví a preguntar después de un evento. Ayer viernes, mi día para jugar voleibol toda la tarde se vio pospuesto por una invitación a trabajar en la noche en el turno de 8:30 PM hasta las 3:30 AM. Es como que, bro, si voy a jugar voleibol después del colegio, llegaría a las 7 a mi casa y con ganas de dormir. Así que, muy juiciosito yo, fui a mi casa de una y dormí un buen rato para recargar energía.  Llegué puntual como de costumbre. Fui a comprar hielo, llené la nevera, me arreglé, le robé un frasco de perfume a mi papá y, pues, todo comenzó como a las 10. Mi jefe fue muy cordial, diciéndome que me iba a ayudar lo más que pudiera en el evento, y así lo hizo. Vinieron 15 personas y juraría que solo conocía a 6 de ellas. Lo característico del e...

Monserrat

Cada vez que salgo con mi amigo Sebas, los sábados y algunos días libres, vamos al cerro de Montserrat a subir a pie y bajar de la misma manera. Tenemos la extraña costumbre, que no es realmente una costumbre, de que siempre nos suceda algo aleatorio que generalmente causa muchas risas entre ambos. Íbamos conversando de la vida, y él simplemente se detuvo a amarrarse los cordones del zapato, mientras yo seguí adelante. De repente, un hombre de escasos recursos se acercó y bloqueó mi camino extendiendo la mano para saludarme. Sabes, soy amistoso, pero te aseguro que a nadie le gusta (ni siquiera a mí) que le bloqueen el camino de esa manera, sin saber quién es la persona ni cuáles son sus intenciones. "Hey, ¿cómo estás? ¿Todo bien?" - me saludó el hombre. "Bien, señor," respondí con la cara algo tensa. "¿No tienes algo para darme de comer?" "Ehmmm... No, señor." Cuando me volteé para buscar a Sebas, vi que le estaban ofreciendo bareto y yo estaba ...