Red Bracelet
Me lo pensé dos veces antes de subir esto, pero igual… aquí va.
Me preguntaron por qué no la odio, y la verdad no sé. Cada quien sana como puede. Yo no necesito borrar a nadie para seguir adelante. Para mí, sanar es vivir sin cargar piedras que no me sirven: sin rencor, sin quedarme pegado a lo que no funcionó.
Sí, me dolió. Se tomaron decisiones que me dejaron hecho un ocho. Pero también hubo momentos hermosos, de esos que uno no puede negar sin traicionarse. Lo que fuimos tuvo su magia, y por eso mismo le deseo lo mejor. Que esté bien, que la vida le sume, que se encuentre, que crezca.
Y sí… me moría de ganas de escribirle para su cumpleaños. De decirle un “¿cómo vas?” sin segundas intenciones, solo desde el cariño que todavía existe en mí. Pero nada… no era el momento. O tal vez yo ya no tengo espacio en su vida. A veces el silencio también es una forma de amor: no irrumpir, no tocar la puerta si ya no es mi casa, solo respetar desde lejos.
La veo en sus videos y noto un cambio tremendo… está más madura, más centrada, más ella. Y aunque ya no estemos en la misma historia, me da orgullo verla crecer. El cariño real no desaparece: cambia de forma. Y si alguna vez la quise bien, ¿cómo no querer que le vaya bonito?
Si aprendí algo, es que madurar no es obligarme a olvidar.
Madurar es recordar sin veneno.
Es mirar atrás y sonreír un poco, aunque pique.
Es entender que no todo lo que termina fue un error. Que hay personas que llegan solo por una temporada, pero dejan huellas que pesan más que el tiempo.
Madurar es soltar sin rabia y agradecer sin nostalgia.
Porque sí, hubo lágrimas… pero también risas, abrazos, y miradas que decían más que nosotros mismos.
Y todo eso hoy lo guardo con cariño.
No para volver: para seguir.
Tal vez ella no piense igual de mí. Tal vez me odie, o tal vez simplemente no le mueva nada mi nombre. Sí, a veces me da vueltas. Uno no es de piedra. Duele pensar que alguien que fue tanto para uno, hoy pueda verme como nada.
Pero igual le doy el beneficio de la duda. No sé qué siente, no sé qué piensa, y no voy a inventar odios que nunca me ha dicho. Prefiero creer que, aunque no funcionó, algo dentro de ella también recuerda lo bueno. Aunque sea bajito, aunque sea en silencio.
Y si no… está bien. Cada quien procesa a su ritmo.
Yo elijo quedarme en paz con lo que dimos, con lo que fuimos, con lo que aprendí.
No para justificar lo que dolió, sino para dejar de cargarlo.
Junio 16/2025.
De Samuel Climastone, para…
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