Que bonito es...

Qué bonito es esperar más…
pero no de otra persona, sino de uno mismo.
Esperar más serenidad, más madurez, más días donde las cosas simplemente fluyen.

La paz también es eso:
mirar atrás sin rencor,
mirar el presente con gratitud,
y mirar el futuro sin prisa.

Hay algo casi mágico en cuando la vida te devuelve una conversación que dabas por perdida.
No vuelve la historia, no vuelve el caos, no vuelve el dolor.
Vuelve la claridad.
Vuelve la sensación de “ah, entonces no estaba loco, sí había algo pendiente”.

Y de repente hablar ya no duele.
Ya no pesa.
Ya no arde.
Solo fluye como si los meses se hubieran derretido en un segundo.

Qué bonito es encontrar paz en esa sinceridad que antes no cabía entre dos.
Pedir perdón sin culpa, entender sin reproche, reír un poquito sin miedo a abrir heridas.
Qué bonito es escuchar que ambos la embarraron, pero desde la humanidad, no desde el veneno.

Y más bonito aún es eso:
saber que puedes verla, hablarle, sentir cariño…
y mantener los pies firmes en tu camino, sin querer arrancarle el suyo.

Porque la paz no es volver.
La paz es poder mirar atrás sin temblar,
y mirar adelante sin correr.

Notas:
Trate de hacer poesía, pero que va... No me va bien. Además, no es un recurso de autoreflexión. Así que está es mi conclusión de tantos meses, de tanta tesis, de todo.

Samuel Climastone© - Todos los derechos reservados 
28 de noviembre/2025

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