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Unnamed

Suelo ser una roca cuando de sentimientos se habla. Pero créeme, la línea más delgada entre eso y la vulnerabilidad la rompe el amor. Porque es ahí donde me transformo. Es ahí donde todo se desmorona y se reconstruye al mismo tiempo. Donde mi armadura cruje, no por debilidad, sino porque ya no la necesito. El amor me desviste de mis miedos, de mis excusas, de mis frases a medio decir. Me convierte en un mar, cuando antes era piedra. Me convierte en fuego, cuando antes era hielo. Yo, que tantas veces preferí el silencio a decir “te extraño”. Yo, que disfrazaba ternura con sarcasmo. Yo, que aprendí a abrazar con los codos por miedo a usar el pecho. Me vuelvo otro. Me vuelvo yo, en estado puro. Crudo. Con los temblores que da el querer de verdad. Porque amar no es un verbo cómodo para quien ha vivido escondido tras fortalezas. Pero cuando llega… no pide permiso. Y qué bueno que no lo haga. El amor me hace escribir cosas que jamás diría en voz alta. Me hace buscar palabras donde antes solo...

La llamada del 17

Nunca olvidaré el día en que mi amigo recibió aquella llamada extraña. Era 2017, y éramos apenas unos adolescentes con demasiada creatividad y, quizá, un poco de tiempo libre. Todo comenzó con un número desconocido llamándolo y soltándole una amenaza disfrazada de advertencia: “Usted no sabe quién es mi papá, usted no sabe lo que tengo, lo que puedo hacer”. Puro discurso de matón barato. El problema es que mi amigo sí se lo tomó en serio. Estaba inquieto, nervioso, y decidió llamarnos a Lucas y a mí para contarnos. No podíamos quedarnos de brazos cruzados. Y si algo tenía claro, era que si alguien jugaba con nosotros, nosotros jugábamos mejor. La investigación fue rápida. Fuí a secretaria académica del colegio, un lugar donde se guardaban todos los documentos de los estudiantes: direcciones, nombres de los padres, credenciales, todo. Miré su carpeta y confirmamos lo que pensábamos: el tipo no tenía papá influyente ni poder alguno. Solo era un hablador con aires de grandeza. Y eso fue s...

Mi Historia

La vida regala nada. Si quieres algo, tienes que lucharlo, trabajarlo y ganarlo con sudor y esfuerzo. Y si algo he aprendido en estos años, es que no importa de dónde vengas, sino cuánto estés dispuesto a dar para llegar adonde sueñas. Mis padres son la prueba viviente de eso. No solo cumplieron con su deber de criarme, sino que me enseñaron a ser un guerrero, porque ellos lo son. Llegamos a Bogotá sin nada, sin nadie, con el miedo respirándonos en la nuca y la incertidumbre como compañera de viaje. Venezuela nos había dejado al borde del hambre, y aquí empezamos desde abajo, limpiando baños, trabajando sin descanso, aferrándonos a la esperanza de que un futuro mejor era posible. Mi mamá es ingeniera, con título y una carrera sólida, pero ¿crees que eso lo aceptaron de golpe aquí? No. Primero había que comer mierda a como diera lugar, igual que mi papá, que llegó a trabajar en una guardería cuyo ambiente era hostil y esclavista con él. A pesar de su formación y su esfuerzo, tuvieron qu...

El sonido del adiós.

Formar una banda fue una de las mejores cosas que me pasó en el 2024. Miguel y yo estábamos en nuestro último año, mientras que los demás integrantes aún tenían un camino por recorrer en el colegio. Entre ensayos, ideas locas y presentaciones, sentimos que habíamos creado algo especial. El año terminó, y con él vinieron cambios. Ya no estábamos en el mismo espacio, las dinámicas cambiaron y, como pasa en la música (y en la vida), algunas cosas toman rumbos distintos. No voy a negar que al principio nos costó asimilarlo. Cuando vimos que la banda seguía adelante sin nosotros, con nuevos integrantes y sin muchas señales de incluirnos, sentimos ese vacío inevitable que deja lo que alguna vez fue importante. Pero así es esto. La música sigue sonando, a veces con nuevos acordes, a veces con otras voces. Y aunque el panorama no es el que imaginamos al principio, lo que vivimos, lo que aprendimos y lo que creamos sigue siendo nuestro. No hay resentimientos, solo la certeza de que cada histori...

2024 Wrapped

2024 fue el año en que dejé de ser quien pensaba que era para convertirme en quien siempre quise ser: más libre, más humano, más yo. Hoy, 5 de enero de 2025, no puedo evitar sentir esa extraña y gratificante certeza de que hice las cosas bien el año pasado. Cerré el ciclo de la mejor manera posible, rodeado de las personas adecuadas.

Post 2017

De alguna u otra forma, cualquiera que me vea actualmente, diría que soy aquella persona lejos de ser vándalo, educado y muchos mas atributos positivos que probablemente hagan de mi, un caballero. Para nadie es un secreto que cualquiera que me conozca, ante los ojos de cualquier persona que me genere un interés, sea cual sea, seré la persona mas amable, fraternal, educada y muy seria. Obviamente cuando esa persona tiene algo bonito que ofrecer. Y hasta hoy, vivo cuestinandome qué clase de cambio tan extraño hice. Cuando tenía 12, mi ritmo de vida era bastante movido. (Por no decir que al menos 8 horas de mis dias las pasaba en las calles) yo iba de aquí para allá y de allá para acá en las casas de mis amigos para jugar cualquier cosa. Era un callejero total. Después de todo, no tenía ningun medio para distraerme mas que jugar en el patio de mi casa a armar y desarmar cosas como Neveras, aires acondicionados y muchos electrodomésticos más. A el dia de hoy, sigo recordando cada patraña q...

Gajes del bartender

Sí, soy bartender. No soy alcohólico; no tomo ni nada por el estilo. Muchos, por alguna razón, dicen que mi trabajo es muy "chimba" por vestirse elegante, agitar una coctelera y hablar decentemente. En parte lo es, pero casualmente me lo volví a preguntar después de un evento. Ayer viernes, mi día para jugar voleibol toda la tarde se vio pospuesto por una invitación a trabajar en la noche en el turno de 8:30 PM hasta las 3:30 AM. Es como que, bro, si voy a jugar voleibol después del colegio, llegaría a las 7 a mi casa y con ganas de dormir. Así que, muy juiciosito yo, fui a mi casa de una y dormí un buen rato para recargar energía.  Llegué puntual como de costumbre. Fui a comprar hielo, llené la nevera, me arreglé, le robé un frasco de perfume a mi papá y, pues, todo comenzó como a las 10. Mi jefe fue muy cordial, diciéndome que me iba a ayudar lo más que pudiera en el evento, y así lo hizo. Vinieron 15 personas y juraría que solo conocía a 6 de ellas. Lo característico del e...