Mi Historia
La vida regala nada. Si quieres algo, tienes que lucharlo, trabajarlo y ganarlo con sudor y esfuerzo. Y si algo he aprendido en estos años, es que no importa de dónde vengas, sino cuánto estés dispuesto a dar para llegar adonde sueñas. Mis padres son la prueba viviente de eso. No solo cumplieron con su deber de criarme, sino que me enseñaron a ser un guerrero, porque ellos lo son. Llegamos a Bogotá sin nada, sin nadie, con el miedo respirándonos en la nuca y la incertidumbre como compañera de viaje. Venezuela nos había dejado al borde del hambre, y aquí empezamos desde abajo, limpiando baños, trabajando sin descanso, aferrándonos a la esperanza de que un futuro mejor era posible. Mi mamá es ingeniera, con título y una carrera sólida, pero ¿crees que eso lo aceptaron de golpe aquí? No. Primero había que comer mierda a como diera lugar, igual que mi papá, que llegó a trabajar en una guardería cuyo ambiente era hostil y esclavista con él. A pesar de su formación y su esfuerzo, tuvieron qu...