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Post 2017

De alguna u otra forma, cualquiera que me vea actualmente, diría que soy aquella persona lejos de ser vándalo, educado y muchos mas atributos positivos que probablemente hagan de mi, un caballero. Para nadie es un secreto que cualquiera que me conozca, ante los ojos de cualquier persona que me genere un interés, sea cual sea, seré la persona mas amable, fraternal, educada y muy seria. Obviamente cuando esa persona tiene algo bonito que ofrecer. Y hasta hoy, vivo cuestinandome qué clase de cambio tan extraño hice. Cuando tenía 12, mi ritmo de vida era bastante movido. (Por no decir que al menos 8 horas de mis dias las pasaba en las calles) yo iba de aquí para allá y de allá para acá en las casas de mis amigos para jugar cualquier cosa. Era un callejero total. Después de todo, no tenía ningun medio para distraerme mas que jugar en el patio de mi casa a armar y desarmar cosas como Neveras, aires acondicionados y muchos electrodomésticos más. A el dia de hoy, sigo recordando cada patraña q...

Gajes del bartender

Sí, soy bartender. No soy alcohólico; no tomo ni nada por el estilo. Muchos, por alguna razón, dicen que mi trabajo es muy "chimba" por vestirse elegante, agitar una coctelera y hablar decentemente. En parte lo es, pero casualmente me lo volví a preguntar después de un evento. Ayer viernes, mi día para jugar voleibol toda la tarde se vio pospuesto por una invitación a trabajar en la noche en el turno de 8:30 PM hasta las 3:30 AM. Es como que, bro, si voy a jugar voleibol después del colegio, llegaría a las 7 a mi casa y con ganas de dormir. Así que, muy juiciosito yo, fui a mi casa de una y dormí un buen rato para recargar energía.  Llegué puntual como de costumbre. Fui a comprar hielo, llené la nevera, me arreglé, le robé un frasco de perfume a mi papá y, pues, todo comenzó como a las 10. Mi jefe fue muy cordial, diciéndome que me iba a ayudar lo más que pudiera en el evento, y así lo hizo. Vinieron 15 personas y juraría que solo conocía a 6 de ellas. Lo característico del e...

Monserrat

Cada vez que salgo con mi amigo Sebas, los sábados y algunos días libres, vamos al cerro de Montserrat a subir a pie y bajar de la misma manera. Tenemos la extraña costumbre, que no es realmente una costumbre, de que siempre nos suceda algo aleatorio que generalmente causa muchas risas entre ambos. Íbamos conversando de la vida, y él simplemente se detuvo a amarrarse los cordones del zapato, mientras yo seguí adelante. De repente, un hombre de escasos recursos se acercó y bloqueó mi camino extendiendo la mano para saludarme. Sabes, soy amistoso, pero te aseguro que a nadie le gusta (ni siquiera a mí) que le bloqueen el camino de esa manera, sin saber quién es la persona ni cuáles son sus intenciones. "Hey, ¿cómo estás? ¿Todo bien?" - me saludó el hombre. "Bien, señor," respondí con la cara algo tensa. "¿No tienes algo para darme de comer?" "Ehmmm... No, señor." Cuando me volteé para buscar a Sebas, vi que le estaban ofreciendo bareto y yo estaba ...

Vive y deja morir.

 1. No te mates por conseguir pareja.   2. Sé puntual y no juegues con el tiempo de los demás. Ellos tendrán una mala imagen de tí, saben que si lo haces una, dos o tres, lo volverás a hacer. Y si no te importa, dejame decirte que eres un narcisista de mierda. El mejor ejemplo fue con el padre de una chica. Llegué a la casa para recoger a la chica y el padre muy mano dura me preguntó: -¿Sumercé a que hora la trae? -No sé, creeria que a las ocho. -Pues no crea, digame la hora. -Es que no sé, ni siquiera sé que haremos. Solo salir. -Pues entonces ella no sale. Si usted no me da seguridad, ¿cómo cree usted que le voy a confiar a mi hija? Usted tiene que ser serio y decirme "Ocho treinta señor" y al menos yo, como padre de mi hija estaré tranquilo. Desde esa noche sentí que no volví a ser el mismo.  Desde ese momento comencé a ser puntual y decir hora de llegada y salida en minutos exactos. -Tomado de anécdota contada de un amigo.- 3. Vive y deja morir. Acostumbra a no m...

Llovieron Putazos

 Y sí, un carnaval de disfraces fue una rumba de putazos y a la vez mi primera pelea. Hace un tiempo, mi antiguo colegio se basaba en pandillas, no en el sentido tercermundista, sino en el sentido de que éramos compañeristas, uno con uno y uno con el otro, así todos felices. Si mal no recuerdo, mi grupo odiaba mucho, pero mucho al malparido 603, y nosotros éramos de 602. Yo, siempre pacifista, nunca quería problemas, y no era por ser un simple escuincle como ellos, solo tenía miedo de lo que podría llegar a hacer con mis manos calificadas como arma blanca. Y sí, soy boxeador. Practico este deporte desde los seis años y a los once me calificaron como arma para la sociedad por lo que puedo llegar a hacer con mis puños siendo menor de edad. Y pues, nuestro evento de carnaval empezó en el salón, estábamos preparándonos para salir al evento que era en el patio, cuyo lugar lo dividía una mesa en línea recta donde estaba todo lo comestible. Mientras estábamos comiendo, unos mane...